domingo, abril 30, 2017

Colossal: superhéroes o algo así

Ahora que veo que ya hay fecha de estreno en España, vengo a contaros de qué va Colossal (ID, 2016, Nacho Vigalondo), que fue presentada fuera de concurso en la Sección Oficial del 64 Festival de cine de San Sebastián.

Colossal - Cartel

Esta cinta, que por cierto inicialmente iba a llamarse "Santander"* (!) cuenta cómo Gloria (Anne Hathaway) vuelve desde Nueva York a su ciudad natal para intentar reestructurar su desastrosa vida. Allí se reencuentra con su amigo de la infancia Oscar (Jason Sudeikis), que la acogerá en su grupo de amigos (Austin Stowel, Tim Blake Nelson) y la ayudará a encaminar su vida en una dirección que sería tranquila y saludable si no fuera porque Gloria parece tener algún tipo de conexión con un monstruo gigante que está destruyendo Seúl.

Ya, suena muy raro. Pero luego mola, de verdad.

Jason Sudeikis (Oscar) y Anne Hathaway (Gloria)

Puede que sea la evolución de los personajes lo que hace que esta película sea un entretenimiento de lo más elegante en lugar de una ridiculez surrealista, no lo tengo claro; el caso es que Gloria y sobre todo Oscar se presentan como simpáticos elementos de una comedia romántica y aquello progresa -o degenera, no sé- hasta niveles oscurísimos donde todo el mundo está un poco desequilibrado y todo da bastante miedo.

Anne Hathaway (Gloria)

En resumen, Colossal está bien presentada, mejor desarrollada y muy dignamente resuelta, y ofrece un popurrí de géneros cinematográficos que al final son sólo una buena excusa para hacer pensar al espectador acerca de hasta dónde pueden llegar ciertas características humanas como la maldad o el valor. Además es original y entretenida, con partes divertidas y otras muy emocionantes, y fue de lo mejor que vi en la pasada edición del SSIFF. Recomendada.

Nacho Vigalondo (Director) y Austin Stowell (Joel) - Rueda de prensa de Colossal

* La rueda de prensa a la que lleva el enlace es interesante, pero no le deis al play si aún no habéis visto la peli porque, como siempre, contiene spoilers a cascoporro (incluyendo uno en una de mis preguntas y todavía más en la respuesta de Austin Stowell. Perdón).

sábado, abril 22, 2017

La amistad está mal definida

Post basado en algo que publiqué en otro blog en diciembre de 2016. El original está en inglés pero dice esencialmente lo mismo.


Hace poco tuve una epifanía. Y sí, os la voy a contar. Qué cosas tenéis.

La idea principal es la siguiente:

La amistad es una construcción social, y además una que no funciona. A nivel teórico tiene sentido y es una idea muy cuca, pero en el mundo real su existencia es pura casualidad.

Sé que esto suena un poco deprimente, así que antes de nada, debéis saber que este post no soy yo llorando en un rincón mientras explico cómo pensaba que tenía amigos pero era todo mentira y el mundo es un lugar horrible y mi vida es una mierda. Tengo unos cuantos amigos -o lo que se entiende por amigos- estupendos y les quiero mucho a todos, gracias. Así que si eres un adolescente incomprendido con ganas de leer poesía existencialista mejor búscate alguna cosa en Tumblr.

Lo que vengo a contar es que estoy bastante convencida de que las relaciones de amistad no existen, o al menos no en esa versión transparente y luminosa que sale en las películas. Por supuesto que puedes tener una relación estrecha llena de afecto con una persona que esté a tu lado en épocas lamentables y con la que salgas de fiesta y te lo pases en grande y que te escuche y con la que puedas contar cuando tengas un problema, pero eso no dura para siempre -y si lo hace es por razones bastante anti-intuitivas. Luego especifico-. Y si no dura para siempre, desafortunadamente, eso no es amistad. Y ahora os cuento lo que a mí me ha resultado más difícil de procesar:

La inmensa mayoría de los actos impulsados por amistad que habéis visto en vuestra vida no eran tal. Lo que los impulsó no fue amistad sino benevolencia.

Me explico; ¿te acuerdas de cuando un camión atropelló a tu perro Toby y pensaste que te iba a dar algo del disgusto? ¿Te acuerdas de que llamaste a tu amiga Sandra, o Alberto, o quien puñetas sea tu mejor amigo, y estuvieron tres horas del tirón hablando de lo que había pasado a pesar de que tenían un examen dos días después, y cómo después te llamaron todos los días durante una semana para ver qué tal estabas, y te mantuvieron ocupado para que estuvieras distraído y no te deprimieras pensando en Toby?

Eso tenía que ser amistad, ¿no?

No sabes cuánto siento tener que decirte esto, pero eso no era amistad, era simplemente alguien siendo muy amable. Lo habrían hecho por cualquiera.

Crees que me lo estoy inventando, a que sí. A QUE SÍ. Venga, vamos a ponerlo de otra forma:

Imagínate que otra persona distinta tiene un perro que acaba de irse a criar malvas. Alguien que no eres tú tiene un vecino horrible con un todoterreno que va por ahí atropellando perros y ahora esa persona está súper deprimida. Imagínate que llaman a Sandra, o a Alberto. Y me refiero a la misma Sandra que mencionaba unas líneas atrás. A lo mejor no se conocen muy bien, pero tienen una buena relación. No saben a quién más llamar y deciden coger el teléfono y avisar. ¿Tú crees que tu amiga le va a colgar? ¿Tú crees que va a ignorar a una persona que les llama pidiendo ayuda? Qué va. Si Sandra o Alberto son esos amigos estupendos que te escucharon de corazón cuando tuviste un problema, te aseguro que con alguien no tan cercano también se van a pasar esas tres tediosísimas horas hablando de cómo nadie podrá nunca reemplazar a Toby pero cómo todo mejorará pronto. Está claro que no lo van a hacer con la misma alegría con la que corrieron a socorrerte a ti, porque tú eres amigo suyo -esto suena inconsistente con el tema del post, pero hablo de lo que se considera habitualmente como amigo. Nos entendemos- y esta persona de la que estamos hablando, no. Seguro que no le llamarán a diario, pero sí que le escribirán de vez en cuando para ver qué tal está. ¿Quieres saber por qué?

Porque son buena gente. Y eso hace que parezcan buenos amigos.

Lo que solemos detectar como amistad -la de verdad, no la que dura tres meses- no es más que gente muy muy maja que le tiene especial aprecio a alguien.

Por supuesto, alguna excepción hay, aunque suelen durar poco tiempo. A veces aparece un tío que es un cretino integral pero que hará cualquier cosa en el mundo por ti si eres su amigo. Eso pasa algunas veces, pero por lo general el día que algo va mal y el cretino en cuestión se enfada contigo por el motivo que sea, la has liado. Creo que me entendéis, pero por si no, dejadme que os explique esto con un ejemplo de mis primeros años de universidad:

Mi colega Sara era amiga del alma de una chica que era gentuza absoluta, llamémosla Rita. Rita era -y probablemente siga siendo- una persona horrenda, en serio. Se reía de todo el mundo, era manipuladora e intentaba aprovecharse de todo el que se le pusiera por delante. Se enteró de que el chico que le gustaba estaba interesado en mí, así que hizo todo lo posible por echarme a patadas del grupo de amigos al que pertenecíamos las dos. Ese tipo de persona. Pues bien, Sara y ella eran uña y carne y se contaban secretos y todas esas historias de las amistades adolescentes. Duró, como os estaréis imaginando, hasta que Rita le hizo alguna atrocidad a Sara. Ni recuerdo qué paso; me quiere sonar que le contó a todo el mundo alguno de sus intereses románticos, o alguna cosa súper personal del estilo, no me acuerdo; el caso es que se comportó una vez más como el zorrón que era y Sara empezó a ver la luz.

Pues bien, en cuanto se dio cuenta de que había estado perdiendo el tiempo miserablemente y de que su supuesta amiga era una arpía de mucho cuidado, Sara tardó como cinco minutos en empezar a contarle a todo cristo los trapos sucios de Rita.


INCISO

Ésta es la misma lógica que se aplica cuando le mandas fotos mega-sexys a tu novio porque le quieres mucho y confías plenamente en él, y al cabo de ocho meses está despechado porque le has dejado por otro y se las manda a todos sus contactos, a tus padres y a tu jefe. Hazme el favor de no mandar fotos en bolas a tu respectivo. Es una mala idea. No mala de llamar a tu exnovia a las dos de la mañana borracho llorando para que vuelva contigo. Ni siquiera mala de tatuarte en un antebrazo el nombre de la persona a la que le vas a mandar las fotos. Esto es otro nivel. No es literalmente la peor idea del mundo porque nada te impide fumarte seis porros y luego irte a conducir un autobús robado, pero está sin duda en el top 10 de las cosas más estúpidas que puedes hacer en tu vida. No envíes fotos que no te atreverías a colgar en internet. Luego no digas que no te lo advirtió nadie.

FIN DEL INCISO


Y yo os pregunto, ¿creéis que Sara fue en algún momento amiga de Rita?

Yo sé que no. Y supongo que vosotros lo sabéis también.

Si la calidad de una relación puede irse a pique el minuto en el que uno de los dos miembros se enfada, esa relación no vale para nada. Si todos tus secretos están a una bronca de distancia de ser gritados a los cuatro vientos, eso no es amistad.

Y estaréis pensando "¡pero si Rita era una petarda, lo has dicho tú! ¡Se merece cualquier cosa que le pase!"

Y a lo mejor tenéis razón, yo qué sé. El problema es, ¿quién decide si un comportamiento es suficientemente malo como para que una amistad deba terminar? Quiero decir, ¿qué pasa si te cuento mis miedos ocultos y somos los mejores amigos del planeta y entonces pasa algo horrible? Como, yo qué sé, que tu novia se enamore locamente de mí. Tienes una novia, eres súper feliz, y ella decide dejarte porque quiere estar conmigo. Incluso si le digo que no, tú te has quedado sin novia porque yo existo. Y eso suele ser suficiente para que a la mayor parte de la gente se le vaya la olla por completo. Un porcentaje muy alto de la población me detestaría con toda el alma, probablemente encontrando alguna excusa por la cual todo fuera culpa mía y por tanto tuvieran una razón legítima para odiarme y destruirme con toda la información que tienen sobre mí.

Eso no es amistad. Eso es un contrato de andar por casa para pasárselo bien una temporada y no estar solo.


"¡Pero Carmen y yo habíamos sido mejores amigas desde el jardín de infancia y cuando se enteró de que no había ido a su fiesta de cumpleaños porque estaba en mi casa acostándome con su novio dejó de ser mi amiga pero nunca usó nada de lo que sabía en mi contra! ¡Eso tenía que ser amistad! ¿No? ¿¿NO??"


Primero, deseo muy fuerte que todos tus novios te pongan los cuernos. Segundo, eso era amistad de verdad (de sentido único, eso sí), sólo porque Carmen es una buena persona. Fue capaz de terminar las cosas contigo y pasar página sin atacarte, y eso viene mucho más de ser un ser humano decente que de ser un buen amigo. Y, sólo para que conste, a lo mejor en este caso sí que te merecías que todo el mundo se enterara de los detalles turbios de tu vida por ser una amiga lamentable, no lo sé. Este tema tiene más lagunas que Canadá; yo a lo que voy es a que decidir qué es condenable y qué no es una decisión tan subjetiva que no puedes tener la supervivencia de tus relaciones dependiendo de ello. Incluso si una persona ha hecho algo terrible, no puedes saber si ha sido un malentendido, o si alguien se lo ha inventado, o si la persona estaba coartada o cualquier otra posibilidad similar. La confianza dada y recibida durante un periodo de tiempo no debería verse nunca comprometida porque en otro momento las cosas no estén yendo bien.

El problema de esto es que va radicalmente en contra de la naturaleza humana. Te han amargado la existencia, así que tú quieres hacer lo propio. Si eres capaz de mantener la compostura y no vengarte de alguien por el simple hecho de que una vez fuisteis amigos, entonces lo más probable es que seas una persona equilibrada y razonable, con empatía a patadas y una conciencia del tamaño de un campo de fútbol.

Así que básicamente lo que estoy diciendo es que buena persona sobreescribe a buen amigo. Todas las buenas personas son intrínsecamente buenas amigas, y para ser un buen amigo tienes necesariamente que ser una buena persona. Por tanto el término amistad es redundante, ya que puede ser definido con otros aspectos del comportamiento humano. Esas amistades que duran décadas son sólo gente muy muy buena que se tiene mucho mucho aprecio entre sí.

O, dicho de otra manera, lo que fundamenta lo que conocemos como amistad no es la relación entre dos personas, sino cómo son esas dos personas por separado. El afecto mutuo es poco más que un detalle, no la base. Dos bellas personas que se crucen terminarán fácilmente siendo amigas, porque ambas tienen todo lo necesario para serlo. Sólo tienen que caerse bien.

Y dije al principio del post que esto ha sido una epifanía porque considero que yo tengo amigos. De hecho  creo que tengo mucha suerte al respecto. Así que darme cuenta de todo esto que he explicado aquí me ha puesto algunos conceptos patas arriba.

¿Tengo amigos? ¿O todo lo que mis amigos harían por mí lo harían por cualquier otra persona? Y si hay que elegir, ¿qué opción es mejor? ¿Quieres a tus amigos porque te sacarían de un edificio en llamas, o les quieres precisamente porque sacarían a cualquiera de un edificio en llamas?

Me lo he planteado en serio, y si tengo que elegir, creo que elijo a los amigos que salvarían a cualquiera. Simplemente espero que el día que pase algo, la amistad ésa de la que habla la gente haga que elijan salvarme primero a mí.


p.d. Todo esto me lo planteé cuando un accidente en el que me arrearon con un bate de béisbol en el tobillo me mandó al hospital. Personas con las que tenía una muy buena relación no me hicieron ni caso, mientras que un par de chicas a las que por aquel entonces apenas conocía me llevaron a urgencias, y una de ellas se estuvo allí cuatro horas, ignorándome cada vez que le decía que se fuera a casa. Por si os preguntáis qué me lleva a pensar en estas cosas.

sábado, febrero 25, 2017

Cómo descongelar tu congelador en setecientos cuarenta sencillos pasos

Vengo con noticias tediosas, de las que conoces, en contra de tu voluntad, cuando te independizas.

Parece ser que las casas no se mantienen solas.

¿Os lo podéis creer? No vale con fregar los platos, cocinar y sacar la basura, también hay que limpiar el horno, aclarar los filtros de la aspiradora y otras cincuenta cosas que cuando vivías con tus padres parecían resolverse por su cuenta.

En algún momento de hace un par de meses, tras encontrar mi comida a medio descongelar varias veces, decidí que era hora de desenchufar mi congelador y dejar que la temperatura ambiente hiciera su trabajo.

Así, tras perseguir a las habitantes de mi piso durante semanas para que despejen su parte del congelador, llegamos a las doce y media de esta mañana.

Venga. Voy a hacerlo. Es desenchufar y fregar de vez en cuando para que no se inunde la casa, tampoco puede ser muy complicado.

Me vienen flashes de cuando los duendes de mantenimiento -mi madre- llevaban a cabo esta misma tarea en la casa de mis padres. Recuerdo periódicos en el suelo. Uhmmmm voy a buscar esto en google, no me esté dejando algún detalle importante y la líe. Así llego a esta página tan eficaz, que me ofrece unas cuantas sugerencias -incluyendo lo del papel de periódico- acerca de cómo conseguir llevar a cabo este proceso sin morir en el intento.

Apago la nevera, y con ella el congelador, y encasqueto papel de periódico en el suelo, donde preveo se va a formar un charco de un momento a otro.

La página dice que saque los cajones, así que yo saco los cajones. Excepto el de arriba del todo, que tiene tal capa de hielo a su alrededor que no hay quien lo mueva.  Saco el cajón del medio y el de abajo, disponiéndome a deshacerme de la comida que, a pesar de llevar advirtiendo un mes de que voy a descongelar hoy, mis compañeras de piso se han olvidado de tirar a la basura.

Pongo uno de los cajones en la mesa y observo su contenido.

Hay cosas que no se pueden describir. Tienes que verlas con tus ojos para hacerte una idea de lo terribles que son. Y efectivamente, ésta es una de ellas. Si habéis cometido el error de seguirme en facebook, os habréis encontrado una imagen de esta repugnancia en vuestro muro. Me disculparía, pero si me seguís sabéis a lo que os exponéis.

Para los demás, os vuelvo a poner aquí la foto.

El repugnante contenido de mi congelador

¿Es eso sangre? Debe de venir de esa hamburguesa que está ahí envuelta en plástico, o más probablemente de meses de carne metida a lo loco entre bolsas de verdura que, obviamente, no se han cerrado nunca, permitiendo así a los guisantes y las zanahorias vagar libremente por nuestro estimado electrodoméstico. El mejunje verde que se ve en los rincones creo que es parte de los batidos hechos con verduras que toma una de mis compañeras.

Sé que esto es  horrible y que probablemente vais a tener pesadillas, así que rápido, mirad esta foto de un bebé burro oliendo flores en un prado:

Un burrito oliendo flores

¿Mejor?

Por supuesto, le mando la foto a Fog, a Albert, a Manzo y a mis padres, incluyendo un montón de referencias a lo cerdas que son mis compañeras. Si yo tengo que sufrir esto, va a sufrir todo el mundo conmigo.

En cualquier caso, me armo de valor y vacío esa atrocidad en el cubo de la basura. Hago lo mismo con el otro cajón, que no tiene mucha mejor pinta, y me llevo ambos cajones al cuarto de baño para ponerlos en remojo.

De vuelta en la cocina me planteo las opciones que he leído en la web de la que he hablado unos párrafos atrás. La más sencilla es dejar que la naturaleza siga su curso y el hielo se derrita solo, pero sabemos todos que no soy popular por mi paciencia, así que decido que lo mejor será utilizar un secador de pelo para acelerar el proceso.

Me voy a mi habitación.

Cojo un secador de pelo que utilizo aproximádamente una vez cada dos meses.

Vuelvo a la cocina.

Conecto el secador en un enchufe que hay al lado de la nevera.

No funciona.

Um.

Activo el interruptor del enchufe -en Inglaterra, todos los enchufes vienen con interruptor-.

No funciona.

Me planteo ir a buscar un alargador y utilizar otro enchufe, pero decido que no merece a pena porque tendría que desenchufar mil cosas y me da pereza. Cambio de planes. Qué más opciones había.

Contenedores con agua caliente. El vapor ayudará a calentar el contenido del congelador y así acabaré con este asunto mucho más deprisa. Y también hay algo sobre espátulas calientes. Enciendo la vitrocerámica, localizo las dos espátulas de metal que hay en mi casa y las pongo cerca del fuego para que se calienten.

Tras posicionar estratégicamente una jarra llena de agua caliente, esgrimo con optimismo una espátula caliente y me pongo a rascar hielo. Debería librarme de esta capa gigante de escarcha en nada de tiempo; tengo metal ardiendo en mi poder, es imposible que esto lleve más de un ratito.

Oye. Que resulta que no.

Que al principio el mencionado metal funciona a las mil maravillas, pero, por incomprensible que parezca, al entrar en contacto con una superficie que está a varios grados bajo cero, pierde su eficacia destructora en menos de diez segundos.

Me viene a la mente, de manera completamente inconexa, que aprobé mi examen de física de selectividad con un cinco raspado.

Utilizo el breve poder del metal caliente alternando espátulas durante un rato. Aún está todo bastante tieso, pero yo creo que no va a haber tanto hielo que quitar. En cuanto se derrita un poco, esto está hecho.



*** DOS HORAS Y MEDIA DESPUÉS ***



Los periódicos ya no absorben más agua y hay un charco en el centro de la cocina, que reduzco como puedo con una mugrienta fregona, saltando con mis botas de lluvia amarillas entre los distintos regueros de agua que se han formado sobre las baldosas. Empecé este asunto en pijama, pero al cabo de un rato me rendí ante la evidencia y fui a ponerme unos vaqueros y calzado impermeable. Tras ver el tamaño de los trozos de hielo que se están desprendiendo de las baldas del congelador me planteo si debería contactar al gobierno de Etiopía para decirles que tengo la solución a sus problemas de sequía o si llamar a James Cameron para recordarle el dineral que ganó con Titanic y que secuelas más absurdas se han visto.

¿Por qué, oh, por qué soy yo la única persona en esta casa que quiere que los electrodomésticos hagan su trabajo? ¿Por qué tengo que ser yo la que se encargue de esta infame tarea? ¿Por qué tienen que ser mis compañeras unas cerdas? Si yo soy buena gente, de verdad. Me merezco una casa decente.

Hace rato que cambié la jarra de agua caliente por platos vacíos en el suelo del congelador, que ahora recogen el agua que gotea como pueden. Es mejor que no poner nada, porque así al menos recojo parte del líquido en lugar de dejar que vaya todo al suelo, pero gran parte se cuela entre los dos platos o entre los platos y las paredes, con lo que acaba escapando más allá incluso de las hojas de periódico, haciendo la mini inundación que se está apoderando de la cocina cada vez más pronunciada.

¡Ojalá tuviera un recipiente que encajara con las medidas exactas del congelador en el que poder recoger el agua!

...

...

...


Ya. No digáis nada.

Me voy al cuarto de baño y recupero el tercer cajón, que devuelvo a su lugar original en el suelo del congelador, y observo felizmente como el agua y los trozos de hielo lo van llenando.

Y poco más. Una vez totalmente descongelado, he limpiado las paredes y las baldas con una esponja, me he deshecho de los periódicos, lo he secado todo y he escrito a mis compañeras para decirles que me he tirado cuatro horas limpiando el congelador y que si lo llenan de mierda las mato.

No ser un completo cerdo es muy duro. Voy a empezar a plantearme vivir en la inmundicia.

sábado, enero 14, 2017

Pasajeros: Pastel espacial

¡Chris Pratt!

Mejor, ¡Chris Pratt en la ducha!

¡Y Jennifer Lawrence!

Mejor, ¡Jennifer Lawrence en bañador!

Sé que estas razones son más que suficientes para ver Pasajeros (Passengers, Morten Tyldum, 2016), pero por si no,

¡¡También hay naves espaciales!!

Pasajeros - Cartel

Entiendo que tras daros tan sólidos argumentos os pueda sorprender mi opinión, pero ahí va:

Pasajeros es mala. Maaaalaaaaa. Mala mala mala.

Os cuento de qué va:

Jim Preston (Chris Pratt) es uno de los pasajeros de la nave Avalon, que transporta a sus afortunados ocupantes a un planeta llamado Colonia Homestead. El viaje dura 120 años, por lo que las más de cinco mil personas que van a bordo de la nave van metidas en cápsulas en la que irán roques hasta que falten cuatro meses para llegar a su destino, momento en el que despertarán para disfrutar del resto del viaje en lo que viene siendo este crucero espacial. Pues bien, en lo que parece ser algún tipo de problema relacionado con el suministro eléctrico de la nave, Jim tiene la malísima suerte de despertarse por error, encontrándose con que es la única persona consciente en una nave a la que le faltan casi noventa años para llegar a su destino, y lo que es peor, para que el resto de humanos a bordo se despierten.

Jennifer Lawrence (Aurora Lane) y Chris Pratt (Jim Preston)

Con esta interesante premisa y el eslogan de los carteles ("Hay una razón por la cual despertaron"), tenía esperanzas de encontrarme un drama futurista con conspiraciones, acción y romance. Lo que me he encontrado es un drama futurista con romance, romance y más romance. Hay un pelín de acción, pero poca cosa. Y el eslogan ése no es más que una trampa, os lo advierto. Me siento estafada.

Chris Pratt (Jim Preston) y Jennifer Lawrence (Aurora Lane)

Que conste que es entretenida, ¿vale? Jennifer Laurence y Chris Pratt no aburren ni aunque se queden ahí parados mirando al infinito, así que si queréis pasar el rato, pues cumple. Al menos yo no me aburrí, y mis acompañantes también se lo pasaron relativamente bien. Pero es un empalague, en serio.

Jennifer Lawrence (Aurora Lane)

Por otra parte, más vale que vayáis con las neuronas científicas apagadas, porque en Pasajeros no se cumplen las leyes de la física (¿explosiones que hacen ruido en el espacio? ¿a estas alturas?), ni las de la robótica, ni las del sentido común en general. Concretamente las lagunas en la lógica del personaje de Chris Pratt se hacen bastante molestas


SPOILER SPOILER SPOILER (selecciona el texto para verlo mejor)

                               Si estás atrapado solo en una nave espacial y sabes despertar a la gente que va                                      frita a bordo, despierta a todos los ingenieros, médicos y cualquiera que te pueda                                  ayudar a volver a la hibernación, y más cuando ves que el sistema energético del                                  cacharro en el que vas está fallando estrepitosamente y ahí va a palmar todo el                                      mundo. Colega.

FIN DEL SPOILER


y llega un punto en el que las fantasmadas son imposibles de ignorar.

Chris Pratt (Jim Preston) y Jennifer Lawrence (Aurora Lane)

En general Pasajeros es un entretenido y edulcorado producto comercial cuyo único reclamo son sus actores protagonistas y lo chulo de la ambientación, donde el escenario, la acción, y hasta los -muy interesantes, he de decir- dilemas morales que plantea son simplemente una excusa para ensalzar la historia de amor entre Jim y Aurora (Lawrence).

La recomiendo si te apetece ver algo blandito y quieres pasar un rato entretenido, pero Pasajeros es sencillamente mala.

Eso sí, vaya piscina tiene la nave ésa. Quién pudiera.

lunes, diciembre 05, 2016

Prioridades


"Ayer, en clase...

Yo: Si pudierais conseguir un libro
que cuenta vuestro propio futuro, ¿lo leeríais?

Alumno: Puffff... si es muy largo, me espero a la película."


Conversación entre Paulaner y uno de sus alumnos



Tal y como está la industria me imagino que la película del futuro del chaval será un remake o una adaptación de un cómic, pero en fin. Puede estar bien.